La Hidratación, en todas sus formas, es lo más importante para mantener nuestra piel joven, limpia, suave y, valga la redundancia HIDRATADA.
Las pieles secas, apagadas, sin brillo, sin lugar a dudas están carentes de hidratación.
Una piel hidratada se nota, se percibe a simple vista y sobre todo, se consigue.
¿Qué podemos hacer para mantener nuestra piel hidratada?
- Beber agua. Estamos hartos de oírlo, si, pero… ¿lo hacemos? Nos cuesta, se nos olvida… Aplicar el hábito poco a poco nos puede ayudar: ¿Conoces la técnica del hábito de los 31 días? ¿Y la del de los 60 días? Siempre es más fácil si te lo tomas como un hábito: Anótalo en tu agenda, en tu calendario, ponte una alarma,… alguna herramienta que te ayude a recordar los momentos del día en los que te vas a tomar un buen vaso de agua fresquita. Al principio, será esta herramienta la que te lo tendrá que recordar, pero poco a poco, tu mente, ella solita, hará todo el trabajo. Como habrás podido comprobar en numerosas ocasiones, la mente es muy poderosa. Recuerda: Es beber agua, sin más, lo que realmente desintoxica e hidrata la piel. Los especialistas recomiendan 200-250 ml. de agua (1 vaso) por cada 7 kg de tu peso.
- Lavarnos la cara, varias veces al día. La hidratarás, por supuesto, que es de lo que se trata, pero además las mantendrás limpia de todas las impurezas que a lo largo del día se van quedando en ella. Pero sobre todo, lo más importante, sécala despacio, con mimo, suavemente. Utiliza tu toalla a toquecitos, nunca la frotes contra tu piel y, si es 100% algodón, mejor, es más cuidadoso y más delicado que otros tejidos.
- Aceite. De oliva, de rosa mosqueta, de coco,…no importa cual, todos funcionan: su grasita natural ayuda a mantener el rostro nutrido y suave, algo también muy muy importante para verlo bonito. Utilízalos después de desmaquillarte o tras tu limpieza diaria del rostro. Tan sólo un poquito, no abuses de él si tienes la piel grasa. Y si la tienes especialmente grasa, el aceite de jojoba es el más indicado para tí.
- Evitar el tabaco y el alcohol. Si se abusa de ellos, envejecen y deshidratan la piel. Intenta prescindir de ellos, o al menos resérvalos para ocasiones puntuales.
Todos sabemos que todos estos pequeños gestos nos ayudar a mantener nuestra piel en buen estado, retrasar su envejecimiento, mantenerla limpia y sana, pero también es cierto que cuesta. El día a día nos mantiene tan ocupados que vamos dejando de lado estos pequeños y sencillos hábitos que tanto nos ayudarían a cuidarnos, por dentro y por fuera. ¿Qué tal si los empezamos a implantar a poquitos? Con la técnica del hábito de 31 o 60 días (ya sabes cual será más poderosa), podemos lograrlo. Cada día, o cada semana, podemos implantar uno, y ver qué tal nos va. Merece la pena, os lo aseguramos. Hemos hecho la prueba.